08.09.05
Las razones de “La otra campaña”
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
8 de Agosto del 2005.
A: Don Fermín Hernández.
De: SupMarcos.
Don Fermín:
Reciba el saludo de todos nosotros. Hemos leído con interés y respeto la carta de usted que, junto a otras, publica El Correo Ilustrado de La Jornada el día de hoy. Quisiéramos pedirle a usted la paciencia y nobleza para leer estas líneas que le escribimos y, ojalá. La Jornada, generosa como siempre, las publicara para que usted y otros, que como usted se sienten desconcertados por lo que estamos diciendo y haciendo, pudieran conocer más de el por qué de lo que estamos haciendo. Fíjese usted que no pretendo convencerlo de que nos apoye o que abandone sus convicciones (que adivino profundas y consecuentes), sólo le pedimos, a usted y a otros, que traten de comprender, de comprendernos.
Hay, en efecto, muchos compas que, como usted, apoyaron la lucha zapatista por los derechos y la cultura indígenas. Sin estar en templetes o en las fotos de las primeras planas, personas como usted hicieron posible, primero, que se detuviera la guerra; después que se nos escuchara; más luego nos apoyaron en todas las iniciativas pacificas que, con el objetivo de recuperar para los indígenas un lugar en esta Nación, emprendimos en estos casi 12 años. No todas, pero muchas de esas personas, como usted, militan en el PRD o simpatizan con esa organización política y, además, ahora tienen las esperanzas y el empeño en que López Obrador y el PRD conquisten la presidencia de la República y que, con esto, cambien las cosas en nuestro país con un gobierno de izquierda. Hay algunas personas como usted (créame que, por lo que le contaré más adelante, son muy pocas) que se sienten identificadas con las siglas del PRD y, al mismo tiempo, con la lucha del EZLN, y sienten que ambas luchas deberían caminar juntas o, al menos, coincidir en lo fundamental. Y sienten que no sólo no es contradictorio ser perredista y apoyar al zapatísmo, sino que es lo lógico. Y no sólo apoyar al zapatísmo, sino apoyar cualquiera de las luchas que, grandes o pequeñas, se levantan en nuestro país por democracia, libertad y justicia. Entonces pues se enojan, irritan o, en el mejor de los casos (que me parece que es el suyo, Don Fermín), se desconciertan, y se preguntan qué pasó. Y bueno, Don Fermín, pues pasó lo que pasó. Déjeme le cuento:
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