03.17.09
El triunfo del FMLN en El Salvador significa el fracaso de la política del miedo
Los grupos ex guerrilleros llegan al poder. El triunfo del FMLN en El Salvador significa el fracaso de la política del miedo
Augusto Zamora R.
Hay hechos que trascienden el pequeño espacio donde se producen. Como el resultado electoral en El Salvador, bastión de una de las oligarquías más reaccionarias del continente. Bastión también de uno de los pocos ejércitos que ha rehusado entonar el más elemental mea culpa por la riada de crímenes perpetrados en una década de guerra, entre ellos los asesinatos de monseñor Romero y de los jesuitas en la Universidad Centroamericana; sin olvidar los cientos de pueblos campesinos que fueron arrasados, dentro de la brutal estrategia de tierra quemada.
La firma de la paz, en 1992, dejó a las fuerzas de izquierda entre la amargura y el desconcierto. La derecha (cúpula militar, oligarquía, empresarios), agrupada en Arena, el partido creado por DAbuisson, autor intelectual de decenas de crímenes, se convirtió en una máquina de ganar elecciones.
El trauma de la desmovilización y el desarme después de resistir con heroicidad sin límites diez años de guerra pasó factura al FMLN. Creado casi con fórceps a principio de los ochenta, bajo el impulso de la triunfante revolución sandinista, los grupos que formaron el Frente Farabundo Martí vivieron un proceso difícil de unión.
Con la paz, muchas fisuras revivieron, agravadas por rupturas, deserciones y luchas internas. Ganaban alcaldías, algunas tan importantes como la de San Salvador, pero Arena les derrotaba una y otra vez en legislativas y presidenciales.
De fondo, las terribles campañas de miedo, advirtiendo de las represalias que tomaría Washington si ganaba el FMLN, en un país con dos millones de emigrantes en EEUU. Similares eran las campañas en Guatemala y Nicaragua. El triunfo del FMLN significa el fracaso de la política del miedo, que durante decenios ha paralizado a los pueblos.