06.07.08
Fases de la lucha antineoliberal
Posted in Neoliberalismo y latinoamérica, alternativas económicas al neoliberalismo at 12:35 pm by susanalopezg
La lucha contra el neoliberalismo ya tiene historia y pasó por diversas fases –desde la resistencia, al inicio de la construcción de alternativas– y enfrenta ahora la contraofensiva de la derecha.
Emir Sader. La Jornada 7 de junio de 2008.
En el año de lanzamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte –1994– los zapatistas convocaron a resistir la nueva ola hegemónica. Ignacio Ramonet llamaba, desde un editorial de Le Monde Diplomatique –1997–, a luchar contra el “pensamiento único” y el Consenso de Washington. El Foro Social Mundial –2001– convocaba a la construcción de “otro mundo posible”. Las manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se iniciaron en Seattle –2001–, revelaban la extensión del malestar contra el nuevo modelo hegemónico a la vez que exhibían el potencial de la lucha popular. Era una fase de resistencia, defensiva, frente al cambio regresivo de proporciones históricas gigantescas operado por el pasaje de un mundo bipolar a otro unipolar –bajo la hegemonía imperial estadunidense–, de un modelo regulador a uno neoliberal.
En el plano gubernamental, la consolidación de la hegemonía neoliberal se produjo por el pasaje de la generación derechista que la lanzó –Pinochet, Reagan, Thatcher– a una segunda, que algunos de sus protagonistas denominaron tercera vía (Clinton, Blair, Cardoso), ocupando casi todo el espectro político. Esa fuerza compacta se comenzó a resquebrajar con la elección de Hugo Chávez en Venezuela –1998–, concentrándose en América Latina a partir de ese momento con las derrotas electorales de los principales promotores del nuevo modelo –Cardoso, Menem, Fujimori, Carlos Andrés Pérez, el PRI– y exponiendo su fracaso.
Mientras tanto, esa reacción popular se reflejó en los triunfos electorales que sucedieron al de Chávez –Lula (2002), Kirchner (2003), Tabaré Vázquez (2004), a los que se puede sumar el de Daniel Ortega (2006)–, presentándose un escenario diferente al esperado. Aunque victoriosos frente a gobiernos ortodoxamente neoliberales, los nuevos mandatarios no apuntaron a romper con el modelo neoliberal –manteniéndolo con distintos grados de flexibilización– principalmente por el peso que pasaron a tener las políticas sociales.